El gato es un animal que disfruta enormemente el lamerse diariamente. Esta actividad es sumamente favorable para su higiene pero, debido a que su lengua es rugosa, arrastra hasta su boca muchos pelos. Esto hace que los ingieran y que así se formen bolas de pelo en el estómago. Al tragarlos puede suceder lo siguente:
*No le suceda nada y las hallarán en las heces.
*Quizás le produzca algún tipo de malestar, pero si las bolas de pelo son pequeñas las vomitará.
*Causar vómitos sin expulsar el pelo y quedar atascadas en el intestino, haciendo que no tenga apetito. Esta dificultad se resuelve con ayuda de un veterinario, que si no tiene otra opción operará a la mascota.
Sin embargo, estos problemas pueden evitarse.
*Cepillando al gato diariamente, aunque sea de pelo corto. Esto se debe realizar utilizando un cepillo especial.
*Una correcta alimentación que se puede establecer con malta para gatos, vitaminas y demás. Esto además de ayudar en la formación de bolas de pelo, da fuerza y brillo al pelaje de nuestra mascota.
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